I1 MEJOR LADRON
Un ladrón siempre es alguien odiado, aunque a veces las hazañas de algunos generan un interés particular que los convierte en mitos urbanos, así nacen leyendas apreciadas de las cuales se habla como si fueran personajes de historietas, el caso de James Cuezc es el más notorio de nuestro tiempos, lo conozco mejor que nadie, uno de los más agrande ladrones en tiempos modernos, es un mito bien documentado tanto que las exageraciones, testimonios falsos, personas que solo buscaban hacer parte del mito hace que diferenciar los hechos dentro de los incontables relatos sea casi siempre improbable, la mayoría de sus acusaciones, sus palabras, su estilo de vida, todo ayudo a forjar una imagen pero en mi opinión, solo fue un ladrón más que supo aprovechar la prensa.
Mi nombre es Luter Pachon, encargado de seguir el rastro de cada movimiento a quienes van detrás de ciertas propiedades y tesoros arqueológicos, no es mi trabajo apresarlos, ni confrontarlos, solo proveer las evidencias, lo más difícil, pero así es mucho mejor, no soy una persona famosa, no doy entrevistas, no aparezco en televisión exaltando mis virtudes, solo hago mi trabajo y me gusta mucho ¡soy la mente maestra! tengo una hermosa mujer que conocí en cuando éramos estudiantes de criminología, tres lindos niños, una buena familia.
En febrero del año de la rata, James en ese entonces solo conocido como “el ladrón de vasijas” llamo mi atención, le investigaba por varios meses antes de que se hiciera famoso, desde el comienzo le odie, pero no tanto como ahora.
Mi trabajo es atrapar ladrones, estoy orgulloso de ello, es una honorable labor que mantiene la sociedad limpia, pero debo reconocer que no siempre tengo éxito, me reconocen como uno de los mejores en la ciudad, eso siento, pero he fallado, a veces todo parece ir en contra, los testigos desaparecen y niegan todo como si al hacerlo estuvieran ganando un premio, las victimas muchas veces son cobardes, quedas como un granjero al que tras cosechar le dicen que ya no necesitan esa comida.
¿Como puede alguien evitar el querer castigar al que atenta contra ti? Y bueno, a veces todo resulta en unas multas y unas horas de trabajo comunitario, pero todo lo vale, yo intento e insisto a las persona para que les hagan pagar pero a veces son tan necias, me enfurecen más que el mismo acto de usura, con mi experiencia aprendí a evitar estos casos, la frustración me mataría si solo pienso en que el mal nunca paga y el bien siempre resulta triunfante, para mi consuelo eso sucede con la misma frecuencia que alguien se atreve a robar un museo, tarde o temprano el crimen nunca paga.
Con el tiempo las he llamado presas, no quiero que pienses que no los veo como humanos o algo así, pero es una cacería, me siento como el más grande detective cuando reúno suficientes pruebas, es la mejor sensación cuando algo que parece fútil y que no llegara a nada ayuda a componer escenas que nadie más puede lograr, entiendes ¡nadie más!
Lo vi salir de la oficina, me acerque directamente en sentido diagonal hasta estar a unos 50 centímetros frene a él, estaba mirando una revista, no se percató de mi presencia, al notar esto junte los talones, el ruido de los zapatos fueron como una carta de presentación, tensione los brazos y hombros hacia afuera los hombros esperando mostrar una fisionomía más grande, levante el mentón mirándolo directamente a los ojos.
—Se lo que hace. —Lo dije sin adornos, lo hice con la intención de asustarlo.
El sujeto no se inmuto, me miro como si fuera alguien que le confunde.
—Esta usted mal, nunca lo había visto. —Respondió mientras observaba mi corbata.
—No, pero… —quise decir que lo había visto durante mucho tiempo, pero no quería que sintiera que estaba obsesionado o que siquiera era algo muy importante para mi, se que es un pensamiento absurdo, pero solo quería que entendiera que no era nada especial para mi, solo otro caso, otro caso de unas semanas a lo mucho unos meses.
—Me recuerda, le advertí que ha pondría tras las rejas. —Concluí y mantuve la comisura de mis labios inerte.
—¿Ah es usted el loco del otro día? —Exclamó James, lo hizo mirándome tranquilamente, me sentí sumamente ofendido.
Claramente estaba evadiendo e intentándose mostrar gracioso así que Sonreí y repliqué.
—El mismo, no debe fingir, debe cambiar de carrera quizás pueda experimentar algo de honradez antes de entrar a la cárcel. —Respondí sin duda, me sentí tan satisfecho que no pude mostrar una gran sonrisa, siguió observando sin inmutarse, me gire y camine, estaba satisfecho solo con ese pequeño intercambio de palabras, pero dentro de mí, al mismo tiempo no quería seguir hablando con él y que lograra intimidarme, hacerme sentir que solo soy un loco sin importancia, su mirada me decía que su actitud estaba a la altura de sus acciones, odie admitirlo.
Gracias a mi labor lo tenía encadenado, eso pensaba, pero seguí recordando su sonrisa y su comentario, me molesto y con el tiempo el encuentro me dejo un sabor agridulce, también me dejaba perplejo que en verdad era como si no le importara que fui yo quien lo envió a la cárcel.
Es alguien astuto, incluso ante tal declaración sorpresiva por un extraño en un momento mundano no mostro una señal de sorpresa o alerta ¿está a mi nivel? quizás sea la mejor presa que he encontrado, quizás la mejor en toda la ciudad.
Su preferencia por las obras de arte le ha dado un respaldo por los idiotas que no entienden que muchas de las obras que supuestamente quiso cuidar alejándolas de esas cárceles para gente adinerada, desaparecidas y algunas dañadas sin embargo se le ha dado publicidad a tres obras populares que envío a los países de origen, algo tan inusual que ha opacado el porcentaje de obras robadas en el mercado negro, casi todas, por intentar esconderlas y asar por mano de personas que no sabían que tan importantes son, con más razón debería ser odiado, pero por alguna razón las malditas cámaras no funcionan cuando entra en acción, en una ocasión un guardia me comento.
—El tipo que entro debe ser un mago, un escapista uno de esos sujetos raros y no debe ser uno, al menos tres personas bien coordinadas para poder maniobrar y sacar esos jarrones, no tiene sentido. —Este guardia no fue el único que no entendía como alguien podía vulnerar complejos y únicos sistemas de seguridad y tranquilamente retirar obras observadas por muchos visitantes, sin ser detectados, además de dejar extrañas pistas.
En las entrevistas, James habla como un entusiasta de arte que solo busca salvar las obras, todo es sobre el arte y su preocupación por las ora que lo han llevado a la locura.
A James la rata escurridiza se le ha dado varios sobrenombres como Pierrot le fou, el Houdini del arte, Peter part, en verdad es como si las personas hablar de un animal antropomórfico parece un programa de televisión infantil que de un delincuente que abiertamente acepta haber robado todo tipo de obras.
Y el más conocido quizás “el ladrón de arte” un título que tienen muchos ladrones, pero debido a su popularidad, casi todos piensan en James al escucharlo, intenté darle un sobrenombre en un artículo “el charlatán” pero no tuvo mayor resonancia, en la única informes de investigación escribí algo para finalizar con gran desahogo: —James , es un pícaro amparado por la prensa y la Solo falta que escriba un libro de superación personal y se respeten en instituciones educativas alrededor del mundo vendiendo libros.
El momento que deduje que los múltiples robos de los últimos 3 años correspondían a los mismos responsables sucedió solo dos semanas de que James fuera capturado por uno de esos robos, sin embargo se libró con una multa, no pude dar el primer gran paso sin parecer lento, cuando reuní suficientes piezas para demostrar que James había robado o había sido participe en complejas redes de inteligencia para poder robar varios objetos alrededor del mundo, ya era una noticia conocida “el increíble robo de la lanza de Qhiqhimetzu”.
El gran robo diecinueve el robo de la lanza de Qhiqhimetzu segun mis actuales conclusiones ¡diecinueve solo en dos años¡, es una completa locura, este robo en particular no pude investigarlo ya que se realizó en Sapporo, muy lejos para mis honorarios y en ese entonces solo era otro caso de entre docenas que no podía dejar a un lado, la lanza de Qhiqhimetzu data del siglo once antes de Yishu, fue encontrada a los pies de la estatua de , frente a su ejército de 500 hombres, todos tallados con increíble detalle, moldeada con jade y crisocola, la belleza e inusual diseño de la lanza la ha convertido en una imagen icónica de la misma historia y la guerra, tan conocida, estaba dentro de una cúpula de vidrio reforzada, en el centro de una gran habitación iluminada con una única salida, rodeada de otras habitaciones y pasillos bien monitoreadas.
En una entrevista, la más importante de todas las que coincidió, James hablo con total tranquilidad: —Soy un sujeto honesto, solo siento una gran necesidad de salvaguardar las obras de arte que considero están en el lugar equivocado, el arte no debe estar confiscado a pequeñas salas alejadas de sus dueños y países de origen, muchas de las obras de las que se me acusa robar, ya han sido obras robadas, desterradas y mostradas como trofeos a los habitantes de otro país. —Esta fue su entrevista más conocida, llevaba un elegante traje negro y un sombrero amarillo que se hicieron muy populares, casi que la entrevista ayudo a presentar su figura ya conocida por los cabezotes en periódicos. Apague el televisor con la misma energía que aplastas un mosquito molesto y lance el control remoto, de suerte no cayó sobre una vasija o uno de los niños, mi mujer y la empleada vieron la escena con gran escándalo, las escucho susurrarme aun cuando no están que estoy obsesionado con ese ladrón.
De niño era hábil para robar chocolates y dulces en los supermercados, pero era algo que no hacía por placer, según la biografía James, era un niño pobre que acudía a la biblioteca cuando no tenía que trabajar y así aprendió sobre el arte, y se lamentaba como no tenía dinero para ir a los museos y admirar esas obras, esta extenuante confesión de innecesario pésame inunda el primer capítulo “mi niñez en fragor” desafortunadamente el libro mejora y lo que parece ser un guion de un trabajador de mala suerte que se topa con la posibilidad para salvar su salud, se vuelve en una historia heroica,
—¿Qué hay de su vida y ese libro? —Pregunto un colega. —¿Todo o al menos casi todo debe ser mentira verdad?
—No lo sé, creció siendo un indocumentado en zonas de conflicto, rastrear pistas o registros de su vida es ir a zonas quemadas y arrasadas. —Respondí con desdén.
Sin duda “el ladrón de arte” era un tipo audaz, su autobiografía da tanta información y ni una buena pista para confirmar la veracidad de su dichosa vida, apareció de la nada, sus acciones aparentemente imposibles sopesaron su atiborrada autobiografía cargada de sufrimiento y sorpresa, solo hacía falta escribir que una voz en su juventud al entrar a una iglesia le indico que entrando y hurtando piezas de arte haría del mundo un lugar mejor y sobre todo para el mundo del arte.
Las obras robadas se vuelven más cotizadas, una obra recuperada aumenta en valor, es una paradoja, pero varias personas en el mercado lo saben, algunas piezas robadas vuelven a sus dueños en aparentes búsquedas tras nacionales solo para colocarlas en una habitación más grande para ser exhibidas y eventualmente ser compradas al quíntuple de su precio previo, logre conectar a dos empresas llamadas conectores, encargadas de contactar a compradores y vendedores en la cadena de tres robos en articular, además de ligeras con el Louvre y la casa de la pitágoras, un supuesto museo benéfico para los niños que se especializa en revender obras.
El segundo robo celebre fue confesado por james, trece meses atrás una colección de relojes artesanales mecánicos del siglo dieciséis desaparecieron sin dejar rastro, las cámaras se reiniciaron, las alarmas no detectaron movimiento ni cambio de peso, los vigilantes cerraron completamente el museo a los pocos segundos de notificarse de una anomalía, la vigilancia humana y mecánica no mostraba sospechas, la digital dejaba toda clase de dudas pero ninguna red de control determino que ocasiono el apagón de unos segundos , cables cortados en las alturas del museo cortados como mantequilla, que clase de artefactos y como lograron entrar y salir, evadir detectores y testigos, alguna clase de artilugios creados especialmente por una organización secreta, sería algo bastante riesgoso para ir solo por algunas obras de arte y no como investigación militar o política, en ese caso podrían ir por la corona imperial, las tumbas del rey de reyes, los bancos más grandes,
Es como si los objetos tuvieran vida propia, se desarrolla adquiriendo notoriedad y luego olvido, si sobreviven a un incendio, si estuvieron en el momento de un suceso histórico, el simbolismo que el tiempo les da y les quita a los objetos es algo traicionero, ni siquiera una composición magnifica de sus minerales, propiedades, del artesano que los moldeo o si la misma naturaleza la hace única, con la suficiente inconsistencia de la estupidez humana pueden quedar olvidados.
Con todo esto estaba claro, que James no era un ladrón vulgar pero tampoco un filántropo, era una figura mediática, alguien querido y odiado, sin un pasado y ahora sin un futuro.
Un falsificador me confeso —Ya veras, todos los mercados tienen estas situaciones, lo importante es la publicidad más que el objeto en cuestión, al final todos los que sacrifican todo por ganancias también resultan perdidos, se encontrarán rodeados de tanto engaño y mentira que serán incapaces de vivir sin desconfiar en todo momento y mirar sobre sus hombros. —Yarus era el nombre del falsificador, lo entreviste en la cárcel, tuvo que atropellas a un niño mientras evadía a la policía por una sospecha de robo y traslado de pinturas recientemente encontradas.
¿sobre James? Por supuesto estuvo un tiempo en la cárcel, debido a que nunca hirió a nadie, su cooperación para ubicar algunas piezas, su condena de 12 año y tres meses según la sumatoria de sus delitos fue también robada por su audaz personalidad mediática.
Pero defectivamente algo que una persona inteligente no buscaría si ese es el precio de la fama ¡que infierno es la cárcel! Sus condenas fueron cortas, pero justas de acuerdo a las leyes, muchos me reprochan que ya pago sus errores, que ayudo a mejorar sistemas de seguridad, incluso que revivió un interés mayor por los museos y las obras expuestas, es como si las leyes pudieran canjearse por los resultados culturales, para eso no existe ni debe existir una balanza, juzgaríamos a cada individuo no por sus acciones sino por su renombre, un error.
Fue uno de esos presos que decide escribir para evitar que el encierro lo vuelva loco, una biografía que pasaría desapercibida varios meses después que James volviera a la calle, durante un tiempo no volvía a intentar algún robo y vivió aparentemente tranquilo como cualquier ciudadano.
Las peticiones de los medios por entrevistarlos obligaron a la administración de la cárcel a concederle cierto trato privilegiado, como si se tratase un huésped, eso mejoraría la reputación de la cárcel, por poco consiguió tener un programa de televisión estando en la cárcel, afortunadamente a los jueces tampoco les agrada, aunque con suficiente dinero podría haberlo logrado, me alegro ver que el poder con los medios de James tenía un límite, había una razón y si bien fue burlada sencillamente a veces se distrae con todas las insignificantes cosas que se le acercan.
El libro en si no era una gran novedad, pero tenía todo el atractivo para ser un súper ventas o al menos empezarle a dar una reputación de escritor, una es que la figura de James gano notoriedad al aparecer en programas de misterios, y hasta revistas de moda.
No podía concentrarme en mi caso actuales, uno era de un hombre que se enamoró de una familia de osos en el zoológico, lo rapto, pero al parecer la madre lo ataco cuando intentaba alimentar al más pequeño, lo cenaron, lo encontraron hace uno días viviendo en el bosque o lo que quedaba del pobre tipo, no aporte nada al caso, un claro desequilibrado que no tenía mayor repercusión en el comportamiento social.
El otro fue la muerte de una chica en un tren de carga, dos testigos con dos versiones muy diferentes, unas imágenes de la chica caminando sin mostrar señales de lago inusual, apenas revise los hechos, si no lograba redactar cada entrevista y prueba contra James, tendría menos posibilidades de hacerle caer, mi jefe me regaño y no lo había visto tan molesto desde que derrame una cerveza sobre unos negativos de fotografía originales cuan total inepto sin experiencia, de eso hace ya quince años, ahora tenía razones claras, olvide un cao enteramente por continuar con otro relativamente resuelto, sigo escuchando a mi esposa susurrando que estoy obsesionado el mago o ladrón aquel.
Mi hija sabía que lo buscaba, por seguridad nunca platico de mi trabajo con mi familia, pero este caos se extendió, con el tiempo mi círculo más cercano sabía que fui el responsable de hundirle, pero a cambio perdí la cabeza en el caso, aun así, mi hija en su etapa de adolescente tenia ídolos como si se tratara de una necesidad fisiológica, todos los tenemos, pero no hacemos que nuestras vidas giren en torno a ellos, descubrí con horror que admiraba a James.
—Si el arte de los museos es robado, devolverlo es una buena jugada aun si esta es robada también. —Afirmo con toda seguridad mi hija, lo decía después de un comentario de mi mujer sobre como deje en el pasado olvidando el tema de los museos y ese negocio y el alivio que esto le traía.
Las conversaciones en la cena deben ser las mejores o arruinaran la comida, siempre ha sido así en mi casa ¿porque tantos meses intentando olvidar un problema, solo basta unos milisegundos para que sea parte de tu mundo? —Esos objetivos han desaparecido, no han sido devueltos. —explique con total calma, mi esposa me devolvió una sonrisa confortante pero preocupante ¿acaso sabía que nuestra hija idolatraba al hombre que ella culpo de enviarme a un psiquiatra? —Eso no es verdad, eso lo dicen los dueños de los museos que vuelven a quedarse con el dinero y las obras, hay muchos videos de eso en internet. —Mi hija explicaba con tanta seguridad que mi intestino se movió.
—Un marido como James, un amante del arte que no teme ponerse en riesgo con tal de alcanzas su objetivo eso es lo que quiero. —Mi hija exclamo, volvió a asegurar con total convicción, la conocía, sabia la forma en que mencionaba cosas en las que pensaba firmemente, no un comentario suelto, no una provocación —Hay personas que perseveran toda una vida y el tiempo le ha dado la razón a James. —Maldito internet y todas las porquerías que dice me dice a mi mismo ¡no puedo creerlo! ahora debo dejar que lo elogien en la cena de mi propia casa.
La televisión le dio la fama, la prensa lo volvió un rostro que nunca tuvo y paso a ser un hombre tan reconocible como Houdini, apareció en la caratula de la revista Magia, Ingenios del nuevo milenio casi aparece en la caratula de la revista Salud, pero si en un afiche, imagínate ahora las chicas de colegio lo tenían en su pared como un objeto de deseo y alguien a admirar, su mayor punto de fama duro tres años, después de la entrevista con el sombrero amarillo, en este tiempo estuvo en la cárcel, se realizaron dos documentales, viajo por el mundo, dicto conferencias sobre arte y algo como “el arte del robo”, fue invitado a eventos de gala y criminología, también se hizo de otras tres pinturas, dos esculturas, un jarrón, dos joyas y un mural persa de 4 metros de altura.
El ochenta por ciento de los crímenes adjudicados a James se consideran imposibles por la agencia de seguridad internacional, se inició una meticulosa inspección a los museos en su posible participación, aunque un número considerable de la opinión publica adjudica los robos de James solo como una estrategia de publicidad por parte de los museos y publicistas en donde él fue la víctima, olvidan que la mayoría de obras robadas tienen un paradero desconocido, el sentido común no es sinónimo de opinión pública.
En la entrevista con el dueño de vigilancia del último robo que adjudique a James y logre que así lo hicieran los medios, solo dejo mi investigación como un puntapié de algo mas grande. —Nadie puede pasar atreves de esta seguridad sin recibir una gran cantidad de ayuda, suerte y un patrocinio por parte de los mismos administradores del lugar y aun así sería una violación con los acuerdos realizados entre el museo, patrocinadores, artistas y empresarios, quizás todo el sistema fue timado y los ganadores están por todas partes dentro de la red, aunque me gusta pensar que el tipo lo hizo por su cuenta y no puedo creerlo, prefiero pensar que así fue, que es un solo sujeto y no una red de criminales bien organizados es mejor una cucaracha molesta que un infestación difícil de detectar. —Este sujeto tenía toda la razón, ambos la entendemos, la verdad sobre el llamado mercado negro que debes ignorar para mantener un cargo.
Un halo de misterio alrededor de su persona, un hábil charlatán, entendí que hay cosas por las que vale la pena obsesionarse, no es solo tener casos que se vuelven retos al juicio y la evidencia, la personalidad de James me retaba, no era solo un vulgar desequilibrado en un ataque de ambición o celos, tenía una mente, si, una mente para hacer el mal, es lo que necesito para darle un sentido palpable de justicia a mi labor, un enemigo, un villano, alguien a quien derrotar, algo por lo que esforzarse más que el simple deber y sentido de justicia, algo personal.
Al final escuche dos versiones después de que le perdiera rastro cuando fue a Canadá, en una cambio de identidad y se dedicó a timar por lo que pago algún tiempo en prisión, en otra sufrió un trágico accidente de tránsito y murió, sea cual sea su destino, logro arrebatar y vender el negocio de muchas personas, esos detalles son conspiraciones, no me corresponde, no es mi profesión, aunque desde que supe de la noticia de su posible muerte he estado investigando y metiendo mis narices donde no me corresponde, no lo sé, lo extrañare.